Samarkanda, en el corazón de la ruta de la seda

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A todos se nos viene a la cabeza cuando nos hablan de Samarkanda las grandes hazañas y aventuras de Alejando Magno, Marco Polo o el cuento de Aladdin y sus mil y una noches.

Festiival internacional de folk en la plaza de Registán.

Con la apertura al turismo y al mundo promovida por el gobierno de Uzbekistán, hoy mejor que nunca es la oportunidad de visitar y disfrutar de una de las ciudades imprescindibles que arrastra una historia de más de 2700 años. Su localización estratégica hace que sea una de las localizaciones más antiguas que aún siguen habitadas, parada obligatoria de los diferentes caminos comerciales de la ruta de la seda y testigo del paso de grandes civilizaciones e imperios como griegos, romanos, persas, mongoles…

Tuvo su mayor esplendor durante el reinado de Tamerlán, considerado por unos como un despiadado asesino y por la mayoría de los uzbekos como padre fundador de la patria, sus restos descansan en una tumba de mármol negro en el mausoleo de Gur-e Amir, aunque su idea original era reposar en otro mausoleo que construyó en la ciudad de Shakrishabz, donde nació, a unos 80-90 kms al sur de Samarkanda, también llamada la ciudad verde y patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Mezquita Kok Gumbaz en Shakrishabz.

Sirva también decir que hasta el Rey Enrique III de Castilla envió a un emisario, Ruy González de Clavijo, para que se entrevistara con el propio Tamerlán y conseguir una alianza para combatir a los turcos, que poco a poco amenazaban ambos imperios el castellano y el timúrida del propio Tamerlán, aunque finalmente no lo consiguió la historia de la expedición ha quedado recogida en un libro, “Embajada a Tamorlán”.

Entrada al mausoleo de Tamerlán en Shakrishabz.

La leyenda y maldición sobre Tamerlán resulta cuanto menos curiosa, se dice que quien osara profanar su tumba una gran maldición caería sobre sus cabezas, casualidad o no, un grupo de arqueólogos soviéticos en el año 1941 lo hicieron…y sólo dos días después el ejercito nazi invadió la URSS , provocando la entrada de los soviéticos en la II Guerra mundial.

Estatua de Tamerlan en Shakrishabz con los restos de su antiguo palacio.

Historia, leyendas y sucesos aparte, vivamos el momento presente y hablemos de la gran maravilla de Samarkanda, la plaza de Registán, sin lugar a dudas, uno de los monumentos más impresionantes que puedes encontrar en todo Asia Central.

Iluminación espectacular en un sitio inolvidable, plaza del Registán.

La plaza de Registán resulta espectacular por las 3 madrazas que la rodean, con sus cúpulas de característico color azul, cada una construida en un periodo diferente, por orden cronológico, la más antigua es la madraza Ulugbek del año 1417 al 1420, posteriormente se construye la madraza Sher-dor entre 1619-1636 y por último Tillya-Kari siendo acabada en 1660.

Plaza de Registán con la iluminación clásica.

Durante nuestra visita fuimos realmente afortunados, ya que aparte del excepcional monumento en sí, esas noches se estaba celebrando un festival de folk internacional, XII Edición del Sharq Taronalari, sumando la música y las luces que decoraban el escenario… las fotos hablan por sí solas.

Y posteriormente, en nuestro viaje de vuelta desde Khiva y Bukhara volvimos a tener la suerte de disfrutar de un grandioso espectáculo de luz y sonido, reflejado sobre las paredes de las madrazas, en las cuales se mostraba toda la historia de Samarkanda desde sus orígenes, de la ruta de la seda, escenas de orgullo nacional y  voluntad de modernización de este joven país  independizado de Rusia  el 1 de Septiembre de 1991, cuyo 28 aniversario coincidió mientras visitábamos la ciudad de Bukhara, nuestra segunda parada en esta particular ruta de la seda.

Escenas del show de luz y sonido proyectado en la plaza. 18 minutos que te dejan sin palabras.

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Aquí os dejo el vídeo de dicho espectáculo y para acabar sólo decir que Uzbekistán, por mucho miedo que dé oir los nombres de países acabados en tán… nada más lejos de la realidad, un país único, abierto, sencillo, gentes humildes y hospitalarias, muy seguro y dispuesto a recibir con los brazos abiertos a todo aquel que esté dispuesto a visitarlos.

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